466/64

“During my lifetime I have dedicated myself to the struggle of the African people.  I have fought against white domination, and I have fought against black domination.  I have cherished the ideal of a democratic and free society in which all persons live together in harmony and with equal opportunities.  It is an ideal which I hope to live for and to achieve.  But if needs be, it is an ideal for which I am prepared to die.”

(N. Mandela)

Nelson Mandela fue el prisionero número 466/6.  Esto significa que fue el preso número 466 en el año 1964 en la isla de Robben. Durante 17 años permaneció en esa cárcel en precarias condiciones. Posteriormente pasaría otros 10 años más en otras dos prisiones diferentes, sumando una pena total de 27 años. El gobierno de Sudáfrica rechazó todas las peticiones para fuera puesto en libertad. Mandela se convirtió en un símbolo de la lucha contra el apartheid dentro y fuera del país, una figura legendaria que representaba la falta de libertad de todos los hombres negros sudafricanos.

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(Autor: David Turnley)
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Mandela quemando su carnet como acto de protesta
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Incredulidad

Hace unos días me preguntaron cuál es mi palabra favorita. Repasando mentalmente el diccionario, titubeé unos minutos.

“Plañidera, idiosincrasia, rostrizo, crepúsculo, incredulidad.. “. Cuál elegir entre una larga lista, me detuve y repensé.

Plañidera, me recuerda a Las Meninas, me evoca tiempo de colegio y apuntes de Historia del Arte. Idiosincrasia, está genial cuándo te pones serio sobre un tema sociológico. Pasemos a crepúsculo me dije. No, no ahora mismo me evoca vampiros y adolescentes. Y solo con pronunciar la palabra rostrizo se me llena la boca.

Solo queda incredulidad. ¿Por qué se me pasaría esta palabra por la cabeza?

Incrédulo es según la RAE “aquel que tiene dificultades para creer lo que ve o lo que otros le cuentan. Exacto está es.No hay duda”.

Existe la incredulidad en las calles, cuando paseas y ves a gente viviendo de la mendicidad. Gente desahuciada, inmigrantes sin cobertura sanitaria, negocios cerrados, pisos vacíos y bancos que siguen teniendo empleados de corbata y traje.

Existe incredulidad cuando enciendes la televisión y oyes una voz contando exactamente lo mismo, una y otra vez. Lees, escuchas la radio, lees blogs, medios digitales, te infoxicas y sigues igual, sin creerte absolutamente nada.

Y es que tal vez, sean tiempo más felices para los crédulos. Debería por tanto cambiar de palabra..

 “La incredulidad resiste más que la fe porque se sustenta de los sentidos”
(Gabriel García Márquez)
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En un club de Madrid

María tiene dos hijas y tres nietos. Le gusta cocinar y sufre de insomnio. Tiene 62 años y es española.

A las ocho de la tarde, María entra a trabajar. Se viste con el conjunto verde y una bata de satén marrón.

Sentada en la barra del club se maquilla con cuidado los labios mientras sujeta con la otra mano, un pequeño espejo.

Las noches en vela y el paso de tiempo han dibujando en su rostro algunas arrugas pero es una mujer bella, con enormes ojos verdes y sonrisa afable.

Junto a ella, otras dos mujeres, de distintas nacionales parecen absortas mirando la novela en el televisor. Parece casi un ritual en ese club, todas las chicas se colocan de espaldas a la barra, suben el volumen y por una hora y media desconectan, se abstraen en la trama televisiva, dónde aparecen apuestos galanes que rescatan a sus amadas.

 A penas hay mujeres esa noche, es un club pequeño de barrio, no hay clientes. Pasan las horas y María espera sentada que algún hombre entre por la puerta.

Lleva más de 30 años ejerciendo prostitución y según cuenta “nunca había estado tan mal la cosa. No sacamos nada de dinero. No entran casi clientes y cada vez exigen precios más bajos o piden hacerlo sin condón o alguna otra barbaridad”.

Según la Real Academia Española la prostitución es definida como una “actividad a la que se dedica quien mantiene relaciones sexuales con otras personas, a cambio de dinero”. En el caso de España, distintos factores han hecho alterar el paradigma de la prostitución, por lado, se encuentra en un marco de alegalidad, en el que políticos y Organismos No Gubernamentales se posicionan dentro de un vacío administrativo, apelando a su regulación como trabajo o su eliminación, con posturas abolicionistas.  Por otro lado, los cambios demográficos y sociales han hecho que se produzca un cambio de perfil en las mujeres que ejercen prostitución, siendo en su mayoría inmigrantes.

Durante las dos últimas décadas se ha producido en España, como en otros países europeos, un incremento del comercio sexual ligado al tráfico de personas con fines de explotación para la prostitución. Junto a esta situación, distintos fenómenos sociales (drogadicción, procesos migratorios, precariedad económica…) están conduciendo al desarrollo de la prostitución como alternativa para subsistir. Existen diferentes perfiles de personas (nacionales o inmigrantes; mujeres, transexuales, varones…) que por circunstancias muy diversas se encuentran ejerciendo.

A diferencia de otros países, como en Holanda donde la prostitución es legal o en Suecia donde está prohibida, el trabajo sexual en España se encuentra en una situación de alegalidad, no es ilegal, pero tampoco está regulada como trabajo. Esta situación de vacío legislativo dificulta la protección y regulación de las personas que la ejercen al no estar amparadas por la ley.

¿Se debe prohibir de forma definitiva la prostitución en España o hay que legalizarla a todos los efectos?

 Por un lado, los defensores de la legalización inciden en varias razones. Primero, si se prohíbe la prostitución se está condenando a la pobreza a cientos de mujeres, la mayoría de ellas inmigrantes. Segundo, se debe tener en cuenta que existe el derecho a la libertad, es decir, a defender la autodeterminación sexual del individuo, que permite a la persona hacer con su cuerpo lo que le venga en gana.

Como tercer argumento esta postura reclama al Gobierno español acabar con la incongruencia de la actual situación, en que ni se legaliza ni se prohíbe, que permite conculcar los derechos fundamentales de las mujeres que comercian con su cuerpo y son una fuente de conflictos sociales; una tierra de nadie donde los proxenetas, las mafias y los clientes se aprovechan del vacío legal.

Y el cuarto argumento utilizado por los que abogan por la regulación señala que con la legalización los empresarios podrían, dentro de la normativa legal, ayudar a mejorar sustancialmente la situación actual de, entre otras, la mayoría de prostitutas que deambulan por calles y carreteras españolas.

Por otro lado, los partidarios de prohibir el comercio del sexo y penalizar a los clientes y proxenetas argumentan otras razones que sostienen su postura abolicionista. Afirman que la condición de paraíso sexual que caracteriza a España y la permisividad de las autoridades españolas ante esta actividad  está produciendo un efecto llamada que se vería incrementado si la prostitución se legalizase. 

Haciendo referencia al derecho a la libertad de escoger de las prostitutas, las posturas abolicionistas afirman que son pocas las que verdaderamente desean ejercer esta profesión; y las que lo hacen es normalmente para obtener un dinero en poco tiempo. La mayoría de las prostitutas coinciden con Víctor Malarek, escritor canadiense experto en el tema, cuando sentencia: “El pensamiento habitual es que la prostitución es el oficio más antiguo del mundo cuando, en realidad, es la forma de opresión más antigua del mundo”.

Y por último argumentan que los grandes empresarios de clubes y locales de alterne se frotarían las manos ante la legalización, puesto que facilitaría la actividad que actualmente practican en sus ‘hoteles’.

Las organizaciones pro derechos y los abolicionistas de la prostitución defienden distintas actitudes pero ambas partes enfrentadas coinciden  en que el Gobierno debe posicionarse y en la necesidad de acabar con la situación de vacío que provoca la actual legislación.

El prohibicionismo viene acompañado de medidas represoras: persecución policial, multas y penas de cárcel, entre otras; las prostitutas en este contexto son tratadas como delincuentes. El abolicionismo persigue la erradicación de la prostitución, pero en la práctica, y en su nombre, se ponen en marcha políticas que afectan negativamente a las prostitutas; por ejemplo, las multas a los clientes, que consigue que las prostitutas pierdan poder adquisitivo y capacidad de negociar. La regularización viene marcada por controles estrictos sobre dónde se ha de ejercer y normalmente no se consulta a las trabajadoras del sexo para conocer cuáles son sus necesidades y sus propuestas de mejora en las condiciones de trabajo. La legalización es un falso término, en el sentido de que actualmente prostituirse no es una acción ilegal, no es ningún delito. Legalizarlo implica regularlo como trabajo, produciendo un enfrentamiento en la sociedad, ya que una parte importante de ella no lo considera como trabajo.

 ….

Y mientras tanto, María continúa apoyada en la barra del club, mirando la telenovela mientras las horas pasan y llega la madrugada. No conoce otra profesión y apenas puede pagar las facturas a fin de mes. Tiene problemas de salud y lleva décadas fingiendo una doble vida. María está cansada. María es abuela y madre de día, mujer de barrio y buena vecina.

Y de noche, es trabajadora sexual, prostituta, pero no deja de ser por ello, madre, abuela y  buena vecina.

Fotograma del cortometraje "Escúchame"

Fotograma del cortometraje “Escúchame” de Médicos del Mundo. http://documentalescontralatrata.blogspot.com.

(*) Se ha utilizado seudónimo,  ya que así lo prefería ella.

Bibliografía

 BRIZ, Mamen, GARAIZABAL, Cristina (2007) La prostitución a debate. Talasa Ediciones. Madrid.

GUZMÁN, Luis Garrido, (1992) La prostitución: Estudio Jurídico y Criminológico Madrid, Edersa.

JULIANO, Dolores (2001) La prostitución: el espejo oscuro. Madrid.

MALAREK, V 2003. The Natashas: Inside the Global Sex Trade (Viking)

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Comienza

Recién sacada de la tostadora, humeante, con una fina capa de mermelada de arándanos, ese delicioso manjar mañanero se nos escurre de las manos y se cae estrepitosamente hacia el suelo. Obviamente, del lado más deseado, del lado del néctar de frutas.

A todos, de una forma u otra nos ha ocurrido esto alguna vez. Y en ese preciso momento, te quedas mirando el suicidio matutino y te preguntas ¿por qué? ¿por qué no cayó del otro lado? ¿por qué tuve esa mala suerte?

Este blog nace a partir de un hecho tan sencillo y cotidiano como este. Surge de ese momento de reflexión e indignación con uno mismo, y con las leyes de la gravedad.

Rodeados y saturados de información, conocemos aquello que nos cuentan los periódicos, el Telediario de la 1 o lo que oímos en el la radio de camino al trabajo. La realidad que ingerimos cada mañana con el café, esa tostada cargada de mermelada, a veces deliciosa, a veces detestable.

Pero ¿qué ocurre cuando esa realidad se nos escapa? Cuando desconocemos muchos otros temas, iniciativas, situaciones, historias humanas que no oímos, leemos o vemos por televisión.

Ocurre que la tostada se cae y nos fastidia el desayuno, pero justo en ese momento incómodo, comenzamos a pensar qué otras realidades existen y es cuándo nos enfadamos, nos volvemos más críticos y reaccionamos.

Bienvenidos.

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